No hay vacación para tu vocación
No hay vacación para tu vocación

No hay vacación para tu vocación

Dios siempre escucha nuestros compromisos. He decidido servirle con humildad sin importar las circunstancias. He puesto todo mi talento y todo mi conocimiento a Su servicio para bendecir a la Iglesia y edificar el reino de Dios.

Tuve el privilegio de dar un taller en una conferencia muy reconocida. Mi intención era la de compartir información fresca, innovadora y útil. Mi deseo era que los participantes adquirieran una nueva conciencia referente al rol de la tecnología en el ministerio y que supieran con claridad los próximos pasos a seguir.

…os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados (Efesios 4:1).

Pasé muchas horas preparándome para ese día. Planifiqué cada detalle. Probé los equipos varias horas antes. Llegué temprano. Algunos de mis amigos estuvieron allí para apoyarme y para ayudarme durante la exposición. Sudé la gota gorda. Las preguntas y comentarios al final de la charla me dieron a entender que se había cumplido el propósito. Que todas esas horas de preparación habían valido la pena.

Por la tarde del día siguiente, la dirección me pidió que suplantara a un conferencista para hablar de “Pedagogía Bíblica” junto con el Dr. Samuel Pagán. Aunque no estaba en mis planes originales, consentí. Fue un privilegio extraordinario compartir el podio con el doctor Pagán, pero eso añadió un poco más de presión: la invitación vino por completa sorpresa.

La paradoja es que no me preparé de la misma manera para el segundo taller. No dispuse del mismo tiempo. No planifiqué con la misma dedicación. Tuve que sobreponerme a mis sentimientos de inseguridad y depender de Dios con humildad dadas las nuevas circunstancias.

La llamada de última hora me enseñó por lo menos tres cosas:

1. No hay vacación para tu vocación.

Cuando sirves a Dios con humildad tienes que suplir la necesidad que está a la mano. No sabes lo que Dios puede demandar de ti en el momento más inesperado. Pero no se trata de lo mucho que sabes sino de lo mucho dependes de Él.

2. No hay propulsión sin preparación.

Cuando sirves a Dios con humildad tienes que estar siempre preparado. No sabes en qué momento Dios te va a llevar a una nueva plataforma, de manera que nunca desprecies tu tiempo de preparación, tu tiempo de devoción en la presencia de Dios, de lectura y de estudio. El tiempo que dedicas a prepararte sin saber con exactitud para qué, siempre pagará dividendos a futuro.

3. No hay disposición sin disponibilidad.

Cuando sirves a Dios con humildad tienes que estar dispuesto siempre; pero la disposición no es suficiente. Tienes que estar disponible. Los demás se dan cuenta de tu disposición a través de tu disponibilidad. Muchas personas dicen que están dispuestas, pero están llenas de excusas cuando se les trata de concretar. Que esa persona no seas tú.

Había escrito algunas cosas que no habían salido a la luz pública y que había preparado para otros fines. Entonces me di cuenta que lo podía usar en esta ocasión. Quedó como anillo al dedo y mi participación fue muy bien recibida. Nunca menosprecies las cosas que preparas sin la presión de un evento o de un compromiso. En algún momento las podrás usar.

El tiempo que dedicas a prepararte sin saber con exactitud para qué, siempre pagará dividendos a futuro http://vla.lu/xuo Share on X

Necesitas vocación, preparación y disponibilidad para servir a Dios con humildad y responder de manera oportuna a la necesidad. Expresa tu vocación con dignidad, mantente siempre preparado, y maneja tu tiempo para estar disponibile cuando te llamen.

Y tú, ¿expresas tu vocación y estas siempre preparado? ¿Sabes manejar tu tiempo y disponibilidad?

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